19.2.11

Una Historia olvidada


La historia del oriente boliviano es una historia marginada. Este olvido no es algo nuevo, se remonta a las vísperas de la conquista incaica, se la mantuvo incluso viva durante el surgimiento de las repúblicas y se podría decir que hoy en día juega todavía un papel marginado. La historia del oriente, sin embargo, no puede ser estudiada sin la historia de los Andes. Ambos lados se complementan. De ahí que para entender la historia del Oriente hay que conocer la historia de los Andes.
Según la cosmovisión aymara del siglo XII y XV el Oriente – es decir las regiones actuales del Beni, Santa Cruz y Pando - pertenecían al Umasuyo, el cual era considerado un mundo oscuro, húmero, femenino y por lo tanto inferior. Los Andes eran visto más como el mundo con luz intensa y por lo tanto masculino y superior. El hombre oriental fue entonces categorizado por el hombre andino como salvaje y se los llamó Chunchus o Moxos que no era otra cosa que un sinónimo para bestias.[1]
Con la anexión de los señoríos aymaras al imperio Inca, el oriente cambia su nombre, pero su categorización como inferior se mantiene. El nombre Umasuyo fue cambiado por Antisuyo. Los últimos Incas invadieron varias veces el oriente pero sin éxito. El hombre oriental mostró ser así un pueblo fuerte, aguerrido que llenaba de alguna forma de espanto al hombre andino.[2]
Con la llegada del hombre español, la situación marginal del oriente no se cambia aunque las primeras tierras que pisaron los conquistadores fue la selva del Caribe y no el altiplano de América del Sur. Los conquistadores construyen ciudades en el occidente y dejan el oriente para expediciones y las misiones. Uno que otro misionero cuerudo se atrevió a cruzar las fronteras para evangelizar a los temidos Chunchos. Con el tiempo surgen dos grandes misiones en el Oriente la de Moxos en el Beni y Chiquitos en Santa Cruz.[3] De esta forma es que se fundan, varios siglos antes de la fundación de Bolivia, en 1686 en el departamento del Beni la misión de la Santísima Trinidad, que fue la segunda misión de Moxos después de Loreto.
A pesar de que el mundo de las tierras bajas fue marginado, resulta fascinante el hecho la dimensión mítica que ganó en el mundo occidental. Para los conquistadores la amazonía se convirtió de repente en el Paitití, para los gomeros o siringueros del siglo XX se convirtió en el Dorado o en el lugar ideal para emprender un negocio.
Con la independencia nace una Bolivia enfocada en los Andes y centralista. Sus principales ciudades, su riqueza y la economía provenían y se movían principalmente en esa región. Una vez más se deja al Oriente abandonado a su suerte. Quizás sea esa la razón del nacimiento tardío de los departamentos del Beni (1842) y Pando (1938) y sobre todo la poca inversión en la amazonía boliviana. La mayoría de los gobiernos bolivianos se preocuparon muy poco por la integración del Oriente y Occidente. Sin embargo a pesar del aislamiento del Estado, el oriente estuvo vinculado al mercado mundial durante los ciclos de la quina, la goma y luego la castaña a mediados del siglo XVIII e inicios del XX. Guayaramerín, juntamente con Riberalta y Cachuela Esperanza surgieron debido a este auge de la goma.
Este olvido estatal se puede ver también en los siguientes acontecimientos: en 1926, después de casi un siglo de la fundación de Bolivia, se realizó el primer vuelo de Lloyd Aéreo Boliviano a Trinidad. Recién con la reforma agraria es que se construye el tramo Santa Cruz – Cochabamba en la década de los 60. En la siguiente década se empieza también la construcción de caminos entre Santa Cruz - Trinidad. En la misma década se vio la necesidad de fundar la primera universidad en el Departamento del Beni. Cosas básicas como agua, luz y carretera están todavía en un estado arcaico.
A medida que la región oriental fue ganando significado económico en el siglo XX – especialmente Santa Cruz – fue surgiendo un movimiento autonomista, al que se aliaron las regiones hermanas: Beni y Pando. El movimiento se puede entender como una reacción al eterno centralismo occidental de Bolivia y en parte al olvido gubernamental de inversión en el oriente. Pedir un gobierno federal es una demanda histórica en el oriente.
A este olvido histórico se suma el factor geográfico, que será el tema para la siguiente parte. Tanto las diferencias climáticas como naturales del oriente boliviano hacen que sus habitantes se sienta más integrado con el Brasil que con la región andina de Bolivia.


[1] Saignes, Thierry: Los andes orientales: historia de un olvido, Cochabamba Bolivia, 1985, Pág., 9.
[2] Ebd., Pág. 10.
[3] Ebd., Pág. 12-13.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

muy buen aporte a la historia, te seguiré de cerca ;)

E dijo...

Esta realidad que has descrito, la podriamos llamar "la otra historia", la que nunca se dice oficialmente porque las políticas centralistas siempre van a tergiversar la historia afirmando que el civismo se hace desde La Paz y hacia el resto del país, y por ende es la única respuesta (modelo) que debe seguir el país.
Saludos.

Anónimo dijo...

hola Columba, un gusto saludarte; he leído en tu blog: Una historia olvidada, me ha parecido muy bueno y muy bien explicado, yo desde luego estaré esperando la 2da parte, saludoss